¿Por qué hemos de cuidar nuestra piel después del verano?

La piel ha sufrido el calor y el exceso de sol, es cierto que el sol es necesario para fabricar la vitamina D y con ello la formación de los huesos, pero hay que cuidar el exceso de rayos ultravioletas ya que pueden ser perjudiciales para la piel.

El exceso de sol envejece muchísimo la piel, reduciendo la elasticidad, deshidratando la piel, creando arrugas y flacidez más rápidamente. Los rayos solares también pueden causar quemaduras y dañar capas más profundas alterando las células de la piel, pueden provocar manchas, inflamaciones, patologías etc. De ahí que se tomen precauciones con los protectores solares, cremas calmantes y el horario más indicado para la exposición solar.

¿Cómo se produce el bronceado?

El sol activa la producción de melanina encargada de darnos pigmento a la piel y al pelo. Después de tomar el sol se produce una inflamación en la piel y se activa la melanina para protegernos. Cuando la inflamación se desvanece es cuando se ve el color de piel más bronceado.

«Es importante tener en cuenta que el estar más bronceado no es motivo para no ponerse protectores ya que el bronceado solo protege un 2%”