Chorros filiformes

Son chorros finos de agua  con poca presión, mantienen una temperatura constante para relajar la circulación, aportando un manto térmico sobre la piel para ir preparando el cuerpo a las terapias de contraste sin cambios bruscos ya que después se puede pasar a temperaturas más altas entre 36 y 40 grados o entre 35 y 25 grados para una mejor circulación sanguínea.